Es una realidad que la hostelería está sufriendo un cambio de paradigma, y lo que antes servía va camino de no servir. Por desgracia, muchos son los restaurantes que han cerrado o que van a cerrar, otros subsistirán y otros seguirán triunfando.

Muchos empleados y profesionales se ven abocados a ir al paro ante el futuro desolador que se plantea hasta que empecemos a ver la luz al final del túnel.

Pero, en palabras de Charles Darwin:

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Entonces, nos podemos preguntar, ¿quiénes van a ser los que mejor se adapten a este gran cambio gastronómico?

Para empezar, puedes plantearte si eres capaz de responder a las siguientes preguntas y ver dónde te sitúas.

  • ¿Cómo distingues entre un camarero profesional y uno empleado?
  • ¿Entre un cocinero profesional y uno empleado?
  • ¿Y entre un maitre o sumiller profesional?
  • ¿Cómo distingues a un profesional de un empleado?
  • ¿Tienes un equipo profesional de trabajo?
  • ¿Cómo puedes crear, transformar y tener un Equipo Altamente Eficaz?

¿Quién es quién? Empleado & Profesional

 

El empleado:
  • Formación. Se formó o no sé formó. Hace años que no ha vuelto a formarse. Una frase típica, cuando preguntas por su formación, es “la universidad de la calle” o “de la vida”.
  • Mentalidad de equipo. Por regla general, suele tener una mentalidad individual. Es reacio a compartir su sabiduría gastronómica con los demás.
  • Experiencia de años de trabajo haciendo lo mismo, sin aprender nada. Llega, trabaja y se va.
  • Actitud personal. Puede ir a cumplir el expediente, pero no tiene una actitud de disfrutar. De hecho, cuando nos encontramos ante una persona con actitud negativa, lo mejor es que lo contrate la competencia, porque el día que libra, descansa el resto del equipo.
  • Aptitud profesional. Ni aprende ni deja que aprendan los demás. En lugar de trabajar bien, trabaja 1, 2, 3 y 3000 veces mal. Eso sí, la culpa es de los demás.
  • Currículum. Tiene un “ridículum” en vez de un currículum ya que, normalmente, es un cúmulo de falsedades escritas.
  • No mejora día tras día; lo de mejorar le produce miedo. No quiere salir de su zona de confort.
El profesional:
  • Formación. Ha estudiado y sigue formándose, como valor añadido a su profesionalidad.
  • Mentalidad de equipo. Pertenece a un equipo dónde todos tienen los mismos valores profesionales y personales. Su éxito se basa en compartir su sabiduría gastronómica.
  • Experiencia de años de trabajo y aprendizaje continuo.
  • Actitud personal. Disfruta con lo que hace, valora a los demás y se siente valorado.
  • Aptitud profesional desde el principio. Cada día es un nuevo día para aprender de todo y de todos.
  • Currículum. Tiene un currículum profesional, lo que indica que comprende cuál es su puesto en el trabajo, ya sea aprendiz, pinche, cocinero, jefe de cocina, camarero, jefe de sala, sumiller, maitre, etc.
  • Es capaz de mejorar todos los días.

“Más vale pensar una hora en tu desarrollo profesional que trabajar un año sin pensar”.

Antonio Felipe Tablado

Secretario General de ASEUG