Picarana es un vino de comarca, de cinco parcelas en San Martín de Valdeiglesias, donde una primavera fresca le vino muy bien al Albillo Real, que pasa macerando en frío 24 horas, la forma que tiene la bodega Marañones de infusionar la viña.

Su fruta, de piel fina, pulpa densa y tamaño muy pequeño, regala un perfil de vino muy glicérico; proviene de suelos que aprendieron todo en trabajo biodinámico.

Este vino es una “caja de Pandora” en la que, si uno permanece sentado, a la espera, escuchará ulular los vientos, uno a uno, de manera regresiva, saltando del láctico al málico y dando fragantes giros inesperados de la fruta del plátano malteado al polen, pasando por la flor blanca de la madreselva.

La honestidad, aplastante en este vino, radica en replicar lo que se da en el viñedo: sensaciones anisadas de hinojo y la franqueza de las plantas arbustivas que marcan el suelo.

Aquí, donde las lanchas de granito aportan frescura al vino, la vid convive con el arañón, el almendro, el olivo y la picarana, un pájaro autóctono de la zona, que cede su nombre al vino.

Ya Cervantes y Lope de Vega lo llamaron “vino de santo”… donde la Garnacha mira al suelo y el Albillo al cielo.

 

D.O. VINOS DE MADRID

La D.O. Vinos de Madrid abarca más de 8.500 hectáreas de viñedo, repartidas en cuatro subzonas de la Comunidad de Madrid: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar.

Aunque se trata de una Denominación de Origen relativamente joven (fue aprobada en 1990), la producción de vino en Madrid cuenta con una larga tradición histórica. Ya desde el siglo XII se tiene constancia de la existencia de viñedos en esta región geográfica.

Las más de 50 bodegas que están acogidas en la D.O. Vinos de Madrid cada vez producen mejores vinos, preferentemente con variedades autóctonas de cada subzona que dan vinos de calidad con identidad propia.

 

Nuria España Blanca

Sumiller y asesora gastronómica