En una conversación sobre su visión de la gastronomía y la restauración en estos momentos, comentaba un experto gastronómico al chef y al maître: “sé distinguir entre la buena comida y la mala, entre lo que se debe y no se debe hacer en la restauración; y, después de muchos años trabajando en este campo, puedo decir que un equipo de cocina y de sala es como un equipo de fútbol: el entrenador debe formarse y aprender a coordinar a los jugadores para que puedan dar lo mejor de sí mismos”.

Para llegar a ser un entrenador profesional, este tiene que ir a la escuela de entrenadores después de años de experiencia como jugador. ¿Cómo pretende entrenar a alguien si el primero que no tiene formación es él?

Debe aprender a coordinar a un equipo de jugadores, planteando la mejor estrategia cada semana para obtener los mejores resultados; examinarse continuamente delante de millones de espectadores; sacar lo mejor de cada jugador para dirigir y motivar al equipo; trabajar con los jugadores individual y colectivamente.

Ley del Espejo: “Tu equipo es el alma de lo que tú reflejas”

El entrenador debe seguir un proceso de aprendizaje continuo a lo largo de su vida profesional. Porque parar de aprender es empezar a perder.

En el fondo, hay muchas coincidencias entre un entrenador y un profesional de la gastronomía y la restauración que no quiere estancarse. Al igual que el entrenador, el experto gastronómico debe formarse y aprender a coordinar a su equipo de cocina y de sala para alcanzar el éxito.

La experiencia con formación da resultados.

La experiencia sin formación no da resultados.

 

 

Antonio Felipe Tablado

Secretario General de ASEUG