“Hoy he descubierto algo fascinante. A veces la casualidad, el atrevimiento, la osadía y el no complejo conducen tus manos hacia los recónditos misterios de la creatividad”.

Quiero hablar de un grande de la cocina, aunque no siempre se le sepa dar toda su importancia en lo que hizo o cómo lo hizo. Sí, digo bien, hablar y no recordar, palabra que en mi opinión, tal y como la utilizamos con las personas que ya no están con nosotros físicamente, lleva implícita la palabra olvidar.

Sí, quiero hablar de Juan Pablo Felipe.

“Hoy luce un sol maravilloso en el cielo, pero en mi corazón hay lluvia y desvelos, y solo tus besos cálidos calmarían tanto desasosiego”.

“Qué más da el tiempo que tarde en volver, los sentimientos no se pesan ni se miden por tiempo, días, horas ni años…”.

Al leer el libro de Juan Pablo y Cleopatra, “Diario de una mesa”, me doy cuenta de que es difícil transmitir los sentimientos y sensaciones que me produce. Al comenzar ya me seduce y engancha su lectura, pero me repito, y reconozco que me cuesta explicar lo que leo, aunque parezca sencillo.

“(…) ¿qué valor le damos a las cienes de letras que aquí acaban de comenzar o finalizar, en este juego de memorias y plagios en cada rincón impreso a golpe de tintas, lenguas y pensamientos, en este sendero de sucesos imaginados en algún rincón de realidades que hubiéramos deseado y creído que así acontecieron en algún lugar o espacio de nuestro tiempo, consumido o venidero, o en su origen o destino?”

Sí, quiero hablar de Juan Pablo Felipe. Los alumnos que tuvimos el privilegio de realizar el primer “Curso de Experto Universitario en Fundamentos Básicos de Gastronomía en el Siglo XXI”, tuvimos el honor de tener como coordinador del módulo de cocina a Juan Pablo, donde se nos habló de cocina y de gastronomía. El diseño del módulo, en mi modesta opinión, estaba integrado por planteamientos muy directos buscando, siempre dentro de la dificultad que conlleva el número reducido de clases que lo componían, aglutinar muchas de las interminables propuestas de que se compone el gran puzle de la cocina y la gastronomía. En definitiva, el módulo que diseñó estaba equilibrado, era dinámico, llamativo, complejo y a la vez sencillo, te tenía expectante para la próxima clase. Por diferentes razones que no vienen al caso, no pude contactar con Juan Pablo físicamente, pero sí lo pude hacer sentimental y emocionalmente. Y sobre todo vivir, disfrutar y aprender de él. Fueron momentos muy atrayentes y fructíferos. Por eso no puedo dejar de hablar de este curso, ni de Juan Pablo.

“Dicen que la vida se compone de momentos y sí, eso es bien cierto, por ello yo voy juntando los viejos con los nuevos, recomponiendo lo que será el puzle de mis recuerdos”.

 

 

Sí, quiero hablar de Juan Pablo, porque cocinar no es solo estar en la cocina, delante del fuego, elaborando una receta. Es algo más, es sentimiento, es dulzura, es emoción, es pasión; no es más o menos que otra profesión, pero la diferencia su necesidad en todos nosotros, pues alimentarnos es uno de los procesos humanos obligados.

“Hora de almorzar. ¿Cuál será el mantel que hoy tu mesa cubra, qué viandas sobre ésta reposarán, con quién compartirás ese rato de gula, con quién el postre celebrarás? La mente es prodigiosa, pero también un verdugo, pues no solo nos hace vivir situaciones que queremos, también nos pone imágenes en la mente que nos serán traicioneras y, así como con las primeras se goza, con las segundas se llora y también eso, se odia”.

Sí, quiero hablar de Juan Pablo. Después de leer los prólogos del libro “Diario de una mesa”, de los amigos y amigas de Juan Pablo y Cleopatra, me pregunto: ¿se puede decir algo más? Pues sí, se puede decir mucho, el libro me sorprende, por todos los caminos que te abre, porque no es una novela, ni un cuento, ni un relato. Es su diario, el “diario de una mesa”, personalmente cocinable y humanamente gastronómico, que te da la libertad de hacerte tu receta de vivencias. Como “Una de Paninos”.

“Comer entre panes es uno de los mayores placeres de la vida…

Hacer un bocadillo, todo un arte. Armonía de texturas, sabores y temperaturas. Juego entre lo sólido y lo líquido. Cita a ciegas, oculto entre panes, un torbellino de sensaciones que se esconden para nunca ser contempladas.

Porque el bocadillo es una obra que no tiene ojos, pero puede llenar el corazón de alegría.

¡Oh, tú!, pan nuestro de cada día, qué secretos encierras, qué escondes que no veo, qué misterios encierras ocultos entre tus corazas.”

Es una historia o receta de intensa atracción emocional, muy viva, de amor bien elaborado, con materia prima muy sensual y un toque de exaltado romanticismo, acompañada con guarnición de caricias y de cariño, y emplatada con mucho respeto.

“A veces el tiempo pasa tan deprisa, que pienso que he dejado demasiado olvido por el camino”.

“Cómo me gustaría detener el tiempo para poder saborear cada instante y darle su tiempo. Se me ha escapado entre los dedos y no sé ni a lo que sabe un día, una hora, un minuto, un segundo…”.

Extractos del libro de Cleopatra y Juan Pablo, que os animo a leer amigos. Siempre hablaré de Juan Pablo Felipe. Icono y referente de nuestra gastronomía.

 

Francisco Javier de la Vieja de Diego

Vocal de ASEUG