Mires a donde mires, la naturaleza se desboca desde los ventanales del restaurante San Diego, en Tenerife. A un lado, se asoma el Teide y el Valle de La Orotava; al otro, se percibe el mar y, junto a él, las playas de Bollullo y Los Patos. Cuando uno se sienta a la mesa, sabe que esos cuadros naturales cambian como lo hace esa postal del norte tinerfeño.

Este es el marco idílico dentro de una sala donde los comensales acuden en busca de una de las mejores parrilladas de la zona. Las leñas candentes brasean las carnes de la tierra; los pescados del día, caldean los arroces. Se toman su tiempo para conseguir el punto, la ternura del producto.

La tradición es la insignia, el mercado manda en la cocina de Isidro Álvarez, donde puede degustarse el auténtico sabor canario. El chef del restaurante San Diego, de pura vocación, comenzó junto a su padre en un pequeño local donde construyeron la primera parrilla. Esa fue su escuela.

Desde entonces hasta hoy, han pasado más de 35 años. En su carta actual tientan más de 40 platos, 10 platos semanales que cambian según el mercado y una fascinante propuesta de 16 postres caseros. “La repostería me apasiona, nada como el soufflé de mi madre”, comenta el chef, “pero si tengo que definir mi especialidad o una de mis pasiones culinarias, me quedo con el potaje de berros con gofio de millo o el pulpo embarrado a la parrilla con verduras salteadas, papas arrugadas y mojo rojo y verde”.

 

Fundación Española de la Nutrición (FEN)

Guía “Menús Saludables de Canarias”