Entre el 2 y el 10 de noviembre, la ciudad de Valladolid ha acogido el Festival Internacional de la Tapa para homenajear, por decimoquinto año consecutivo, a uno de los formatos culinarios más representativos de nuestra cultura e identidad gastronómica.

Durante estos días, han tenido lugar el III Campeonato Mundial de Tapas y el XV Concurso Nacional de Pinchos y Tapas en la Cúpula del Milenio de Valladolid.

Para la calificación de las tapas, el jurado tuvo en cuenta aspectos como el sabor, la originalidad, la presentación y la aplicación comercial.

Rafael Ansón fue el Presidente de Honor de los certámenes, formando parte del jurado en el III Campeonato Mundial junto con el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y otras personalidades destacadas del mundo de la gastronomía y de la comunicación.

En esta competición participaron cocineros procedentes de 16 países de todo el mundo: Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Irlanda, India, Perú, Alemania, Ecuador, Italia, Canadá, Estados Unidos, Filipinas, Japón, México, Francia y España.

Tras una emocionante jornada en la que los concursantes presentaron propuestas con una gran creatividad, el Campeón del Mundo de Tapas fue el francés Pascal Etcheverria, del Restaurant Le Carré en Bayona, por su “Mejilla de res, zanahorias, paté de pato y maracuyá”, una interesante tapa con forma de sándwich.

Junto a él, los subcampeones fueron el español Luis Antonio Carcas Armingol, de Casa Pedro en Zaragoza, con su tapa “Esenzia de Río”, y la filipina Jesseca Naldo, de The Sunset Bar en Manila, con su tapa “Lo último de Filipinas”. 

 

 

Y, con la participación de 50 concursantes procedentes de todas las Comunidades Autónomas, el XV Concurso Nacional concluyó con la entrega del primer premio a Francisco Javier Ruiz Fonta, de Burgos. Como subcampeones, Oriol Carbonell Romero, de Cataluña, y Chema Soler Pastor, de la Comunidad Valenciana.

A lo largo de sus quince ediciones, han pasado por este festival cerca de 800 concursantes, grandes profesionales de la hostelería, estrellas Michelin, figuras relevantes de la gastronomía e importantes medios de comunicación.

Y no es para menos, pues la tapa es una de las tradiciones más arraigadas que se encuentran en el territorio español. No solo las tapas en sí, sino la forma de consumirlas, que involucra todo un acto social por el que se promueve la convivencia y la socialización.

El tapeo, el “ir de tapas”, es una costumbre que forma parte de la vida y de la dieta diaria de millones de personas en nuestro país. Es un sello de identidad de la gastronomía española y de la Marca España en el exterior.

Por este motivo, a propuesta de la Real Academia de Gastronomía, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte está solicitando a la UNESCO que declare la tapa, así como la forma de consumirla, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Porque, sin duda, la tapa es una costumbre que merece la pena reconocer, preservar y promocionar.

 

ASEUG